Mi Cesárea Inesperada

 

Cesárea InesperadaEstoy segura que si le preguntamos a cualquier mamá cual es su mayor deseo cuando están embarazadas la respuesta será “tener un bebé sanito”, sin ponernos a pensar mucho en el método en el que ese bebé sanito llegará al mundo, al menos ese fué mi caso, en lo único que pensaba era en el bienestar de la criatura y estoy segura de que muchas se identificaran con esto. A continuación mi historia resumida de mi cesárea inesperada.

No se imaginan la alegría que sentí cuando me informaron que mi segundo bebé sería una niña, ya tenía un niño por lo tanto soñaba con la niña desde el momento en que me enteré que estaba embarazada. ¿Está segura? Le preguntaba a la persona que realizaba la ecografía, escuchando un “Si, ya puede comprar cositas rosadas” y así lo hice, salí de la cliníca derechito a ver cositas para niñas y soñar con la beba que pronto tendría en mis brazos.

Lo que no soñé y mucho menos me imaginé fué el dramático nacimiento al que la beba estaría expuesta al nacer a través de una cesára de emergencia. Para que se den una idea, un trabajo de parto que parecía ir muy bien se transformó en una escena del famoso show “Sala de Emergencias” o “E.R” como se conoce en Estados Unidos, pero a pesar de todo eso estoy agradecida por la cesárea que le salvó la vida a mi bebé.

Mucho se habla de los beneficios de los partos naturales, y todas las razones por las cuales “se debe” tener un parto natural, si es posible en una bañera en la comodidad de tu hogar, con un violinista tocando música suave al lado (ironía de por medio), haciendo sentir a las madres que han parido a través de cesáreas como las peores madres del planeta por haber elegido ese método tan poco natural y traumante.

La realidad es que si bien muchas mujeres optan por ésta práctica por comodidad o miedo a no poder aguantar el dolor del parto vaginal, habemos otras que a pesar de no haberlo elegido no nos quedó de otra se puede decir, especialmente cuando la vida del bebé corre peligro como lo fué mi caso.

Al llegar a los 8-9 cm de dilatación la beba comenzó a estresarse, (ella tenía un cordón umbilical anormal, con solo una arteria y una vena en vez de dos arterias y una vena como debe ser) al principio recurrieron a ponerme una máscara de oxigeno entre otras cosas más pero esto no fué suficiente y de repente se perdieron todos los signos vitales de la beba, su corazón se paró, (el mío también casi) y fué en ese momento que el doctor gritó “¡AL QUIROFANOOOO!” sin dudarlo ni un instante.

En lo único que yo pensaba en ese veloz viaje en camilla por los pasillos del hospital era, “Dios, por favor salva a mi beba, no podría vivir sin ella” a pesar de que todavía no había nacido ya la adoraba, ya era mía, ya había vivido conmigo se puede decir por nueve meses, no podía imaginarme haber llegado tan lejos para perderla sin aviso. . .

Y así fué que de repente sentí algo frío en mi vientre seguido por el llanto de una beba que se combinaba con el mío propio . . . mi beba vivía gracias a una “cesárea”

En este caso no hubo bañera, no hubo música de violines, ni aceites naturales; no tuve el anhelado parto normal con el que soñé esa mañana al salir de mi casa rumbo al hospital, pero tenía mi bebita en mis brazos con bien y era lo único que contaba.

Respeto las mamás que deciden tener cesáreas por comodidad se puede decir, (cada una con su rollo) personalmente si me dan a elegir entre un parto natural y una cesárea elijo el primero. Mi primer hijo nació a través de un parto natural sin complicaciones excepto una rasgadurra de tercer grado, y aún así la recuperación del parto normal no se puede comparar en mi caso con la de la cesárea, la cual fué mucho más larga y molesta, ni siquiera puede uno estornudar sin sufrir gracias a la cicatriz.

En conclusión, en mi caso fueron varios factores que desataron la cesárea los cuales yo no conocía, como los riesgos del cordón anormal, y hasta tal vez el mismo doctor por no haber tomado las precauciones necesarias conociendo el problemita del cordón de la beba. Otra vez repito, estoy agradecida por la cesárea, ya que gracias a ella pude tener a mi beba en mis brazos viva a pesar de los difíciles minutos que viví sin saber si nacería con vida o no.

Desgraciadamente con mi tercer bebé también me tocó vivir otra cesárea (esta vez no fué de emergencia, y creo firmemente que podría haber nacido perfectamente por un parto normal, ya que llegué al hospital con 7cm de dilatación) y con el cuarto ya no tuve opción proque ya tenía dos cesáreas previas. Sé que hay muchas madres ahí afuera que han pasado por experiencias parecidas a la mía, donde realmente no hay otra opción como me pasó la primera vez, pero aún así infórmense bien antes de tener que pasar una cirugía de ese tamaño.

No duden en dejarme sus experiencias abajo y así “ventilarnos” y también educarnos entre nosotras.

4 comments on “Mi Cesárea Inesperada
  1. ¡Que hermoso blog! Gracias por compartir tu parto con nosotras. Pues yo vivo en Berkeley, California, donde muchas mujeres tienen comadronas y tratan de tener un parto “natural”. Yo decidí tener comadrona en un hospital — no en casa! — por el miedo si algo pasara. Gracias a Dios no tuve ningun problema ni necesidad para cirugía y mis dos niños nacieron sanos aunque pesaron 8 libras y 9 libras. (No son gemelos y tuve la misma comadrona para los dos. ) Pero SI opté por una epidural. ja! ja! ¡Saludos de California!

  2. Paty, te entiendo completamente. Yo tuve la suerte de poder tener a Jax de forma natural y relativamente rápido. Mi parto fue corto, pero muy intenso. Subí de niveles de dolor en minutos y cuando llegue al hospital ya estaba a 6cm de dilatación, lo que le sorprendió mucho a las enfermeras por que era madre primeriza.
    Mi plan de nacimiento indicaba que no quería recibir epidural al menos que fuera necesario. Yo era de esas mamás que querían todo tranquilo, relajarse con música y traer al mundo a ese bebé en el “mejor ambiente posible”. Lo que sucedió fue que el dolor era tan intenso que llegue al hospital y lo primero que pedí fue la epidural. Al principio me sentía como que había fracasado, pero cuando vi nacer a Jax descubrí que no hubiese habido una mejor forma de hacerlo, fue perfecto.
    Uno pasa meses y meses planeando este momento, pero al final lo que uno desea es que ese bebé llegue sano al mundo, lo demás sale sobrando.

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