Mieles de la Maternidad. . .

Mieles de la maternidad

 

A veces las mamás somos muy duras con nosotras mismas y nos castigamos demasiado pensando en todo lo que no hacemos o lo que no hacemos tan bien como quisiéramos, ¿estoy en lo correcto? Sin duda que la tarea de criar y educar a otro ser humano es una tarea bastante compleja, inculcar valores, límites, comportamientos y demás los 7 días de la semana los 365 días del año pueden dejar exhausta hasta la más valiente. Y si a esto le suman que todos los hijos vienen con diferentes personalidades y lo que funciona con uno no funciona con el otro es realmente abrumante cumplir con la dichosa maternidad. Ahora entenderán por que las mamás están generalmente agotadas, pero no es eso de lo quiero escribir hoy.

Si bien las exigencias son muchas y los días un poco largos, no hay nada más bonito que el darnos cuenta que la maternidad también tiene sus “mieles” es decir su lado dulce.  Esta semana me tocó darme cuenta una vez más que “algo” estoy haciendo bien, aunque a veces no lo parezca, especialmente cuando estoy batallando con algunos comportamientos que hacen que me quiera quitar todos los pelos de mi cabeza, como convivir con un pre adolescente jeje.

En realidad la maternidad tiene muchas “mieles” demasiadas para compactarlas todas en un solo artículo, y ahora les voy a contar una que me pasó esta semana.

El viernes pasado mi hija no fué a la escuela porque había tenido fiebre la noche anterior y vaya sorpresa que me llevé el lunes al recibir un correo electrónico de su maestra con las siguientes palabras:

Sra. Gibson:

“Extrañé a su hija el viernes, estuve felíz de verla hoy. Ella es una niña muy dulce y buena estudiante. Estoy impresionada con su habilidad de concentración en sus asignaciones y su responsabilidad de completarlas a tiempo. Tiene muchos amigos y es muy respetuosa de los demás. . . Estoy muy contenta de que sea parte de mi clase este año. Solo quería dejarle saber lo valiosa que es ella y que usted ha hecho un gran trabajo en la manera de criarla. ¡Gracias por compartirla conmigo!”

¿Pueden ver mi cara de felicidad ahora? Me dejó sin palabras, especialmente la parte que dice que yo había hecho un gran trabajo en mi manera de criarla. ¡GUAU!

No les comparto esto para que piensen que mi hija es la mejor de todas ni que es la mejor estudiante ni mucho menos, al contario a veces batallo un poquito con ella. Simplemente se los comparto porque justamente es este tipo de cosas  las que llenan el alma de las mamás. El saber que los hijos están absorbiendo de alguna manera tantas cosas que se les repite una y otra vez y al momento de decírselas parece que les entra por un oído y les sale por el otro, al final algo parece que se queda con ellos. . .

El saber que mi trabajo está dando más o menos resultado y que no soy tan mala como pensaba sin duda que llena mi corazón de alegría y hace que todo lo que hago valga la pena una y otra vez. Entonces queridas mamás, en esos días en que las abrumen las dudas de sus habilidades y capacidades maternales simplemente respiren profundo unas cuantas veces si es necesario y recuerden que ninguna es realmente experta en la materia. La maternidad es algo que que nos va naciendo una vez que ponen a nuestros recién nacidos en nuestros brazos y empezamos a experimentar una vida juntos. Se hace día a día, algunos dulces como la miel, otros no tanto, lo que cuenta es que se haga con el corazón. . .

 

 

 

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